LAS PROPINAS

 En Estados Unidos la cultura de la propina es fuerte, hasta mi nieto de 11 años suele dar propina cada que recibe un servicio y lo paga con sus ahorros. Pero en latinoamerica la propina es voluntaria y depende de muchas circunstancias, desde el servicio recibido hasta el poder adquisitivo, con lo cual hay una cierta creencia que sólo la gente adinerada está en capacidad de dar propinas. Pero lo más importante es que los empleados que están supuestos a recibir propinas son empleados de segunda que deben conformarse con el sueldo otorgado por el empleador.


Aquí en cambio el sistema es más agresivo al respecto, al punto que los sueldos de los  meseros, por ejemplo, prácticamente son pagados por el consumidor ya que los sueldos en restaurantes y bares es ínfimo.

En Uber no se paga propina como parte del servicio, como ocurre en otras partes, sino que la propina es voluntaria y supongo que de alguna manera la recibimos tras ser evaluado nuestro servicio, aunque puede ser que el cliente apenas si puede pagar el servicio y no puede dar propina.

Los latinos son los más duros para dar propina, quieren el mejor servicio, piden favores durante el viaje como parar para comprar algo y ahorrarse la tarifa del "stop" piden cargador para el celular y a veces hasta piden botella de agua, cada petición termina con la promesa de que nos dejaran una propina que nunca dan. Es una regla tan generalizada, el que dice que dará propina no la da. Yo por eso cuando es un favor que afecta mi tarifa les digo que lo haré, si me da la propina por adelantado.

Los más generosos con las propinas son los que a la vez reciben propinas en sus empleos, los más tacaños son los que presumen de millonarios y se van durante todo el viaje hablando no de cientos sino de miles de millones de dólares con la naturalidad que yo hablo de los cientos de miles de pasos que doy en mis caminatas diarias. Solo que al terminar un viaje largo no dejan ni un peso. Es oficial nadie más pobre que quien habla mucho de dinero.

Pero la maestra de las experiencias en este aspecto la tuve con un hombre que pidió sentarse en el asiento de adelante, eso fue antes de la pandemia, durante todo el viaje solo habló del dinero y las propiedades que tenía y de los viajes que hacía. Al finalizar el viaje me pidió el número de teléfono, le dije que estaba casada, entonces se bajó y parado fuera del auto, todavía con la puerta abierta, sacó un fajo grueso de billetes de un bolso que cargaba y empezó a pasear sus dedos entre cantidades de billetes de  diferente denominación: 20, 10, 5 y 1 dólar y sacó un billete de dólar y me lo dio...

Me gustaría saber como evalúa el pasajero un buen servicio de Uber. Si eres uno de ellos y estás leyendo ésto, déjame tu comentario. 


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